lunes, 29 de junio de 2015

Vendaval Flamenco

Murcia Flamenca cierra la temporada de su peña hasta septiembre con un auténtico broche de oro. Ni el calor del pasado viernes ni la hora poco flamenca del recital supusieron un problema para el vendaval de David y Alfredo Lagos, dos artistas que derramaron arte flamenco del bueno en el Auditorio Puertas de Castilla de Murcia. 

Comenzó David por caña con cierre apolao, pasando a los tientos, con un compás muy mecido, lejos de lo que habitualmente estamos acostumbrados a escuchar. El tira y afloja de la voz del cantaor marcaba a Alfredo los acentos donde apoyarse en la guitarra y seguir estirando los tiempos hasta el cierre por tangos. Dedicó la minera al público, en agradecimiento al premio recibido el pasado año en el Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión: la lámpara minera. Las campanelas de Alfredo Lagos en la guitarra introdujeron en el auditorio el clima necesario, la oscuridad de la mina y un olor a carburo que nos parecía percibir en sus cadencias. La voz de David puso el resto. Sin pasarse en los tercios, algo que agradecemos, desgranó una bonita y sentida minera que se llevó una gran ovación. Malagueña de Chacón, en uno de los estilos muy poco cultivados en la actualidad, la que se suele cantar con la letra “a qué tanto me consientes”, nos trajo los ecos del gran Don Antonio Chacón, quien tomaba cuerpo y vida en la voz de David. Muy bien cantada, con sus complejos intervalos melódicos y los tonos bajos, fue acompañada de forma magnífica por Alfredo, y rematada a compás por David de forma imponente, arrancando otra gran ovación del público. Soleares en varios estilos trajeron uno de los palos más representativos de Jerez, donde estos dos artistas brillan en su forma de entender el cante y el compás, sentando cátedra flamenca. El cante por seguiriyas trajo un silencio angustioso. David estuvo tremendo y Alfredo supo acompañar el cante de su hermano como si sus dos almas estuvieran unidas en cada tercio del cante. Por alegrías nos sacaron del drama, con un compás y gracia al estilo de Chano Lobato que puso a todo el patio de butacas a hacer compás, ¡qué arte! Cerraron por bulerías, como no podía ser de otra forma, con un compás en la guitarra de Alfredo envidiable, y un cante de David que nos dejó con ganas de mucho más. Melchora Ortega, la mujer de David, también cantaora, se hizo un bailecito en las bulerías, aportando el toque festero. Tuvieron que salir 3 veces, debido a los aplausos de un público entregado, despidiéndose con una pataíta y la mano en el corazón. 

Toda una suerte haber podido disfrutar de estos dos magníficos artistas por tierras murcianas, algo que no es fácil de conseguir fuera de las fechas de los grandes eventos de verano y que Murcia Flamenca se encarga de proporcionar a sus socios y simpatizantes. A pesar de las dificultades que supone mantener una programación de calidad, la asociación sigue viento en popa, trabajando para que el flamenco en Murcia tenga poco a poco más cabida, y proporcionando a la ciudad un lugar donde poder disfrutar de un magnífico flamenco a precios muy asequibles. ¡Nos vemos en septiembre!


Guillermo Castro

sábado, 13 de junio de 2015

La Yinka, perla flamenca


Yinka Esi Graves, La Yinka, bailaora británica afincada en España desde hace 7 años, se encargó de subirnos la temperatura del cuerpo a base de bien este viernes en La Puerta Falsa, con un gran recital que comenzó con un bonito baile por tientos. Con un compás riguroso y un taconeo preciso y limpio, nos fue llevando a un territorio donde la herencia de los bailes de negros que describían las gacetillas de la prensa del siglo XIX se manifestó al hacerse tangos, con movimientos de cadera y juego de delantal con su falda. Buen comienzo y buena voz la de Edu Hidalgo. La guitarra de Gori Mazo por bulerías, dinámica y con buen compás, sirvió de enlace para el baile por guajiras de la londinense, donde La Yinka se lució con su abanico, con sus bonitas vueltas y giros, su sonrisa de perla y su coquetería. ¡Quién fuera abanico! Su negra piel contrastaba con su vestido blanco, creando una ilusión en nosotros, al sentir que estábamos en la cálida Cuba. Gran ovación escuchamos del respetable.


        El cante por seguiriyas nos metió de lleno en el dramatismo del flamenco más jondo. Aunque comenzó algo lento de compás, poco a poco la voz de Edu fue cadenciando de forma sutil al sitio donde él quería, llevándonos a lugares donde pocos cantaores pueden. Su voz rota y expresiva, su entrega y dominio del cante por seguiriyas es grande y su cierre por cabales arrancó nueva ovación del público tras un silencio absoluto. El drama de la seguiriya dio paso al baile por soleá, donde la bailaora comenzó despacio, con contención, perfiles egipcios, mirada oscura, braceos elegantes y medidos. Edu rompió los cristales con su cante, logrando un total ambiente de soledad en la escena y en todo el local, casi daba miedo respirar. Gori pulsaba las cuerdas de la sonanta con precisión y sentido, dándole a La Yinka el compás necesario para lucir su baile. Así lo hizo, con escobillas mágicas, bien zapateadas, limpias y de compás perfecto, bien acentuado y sin ruidos, bonitos braceos y juego de manos. Nueva ovación final del público asistente, totalmente entregado, y cierre por fiesta en el que hubo miedo de subirse a secundar la petición de los artistas a participar en él, y eso que había más de uno y una que podría haberse dado una pinceladita flamenca.

La gala se dedicó a modo de homenaje a Mario Honrubia, amigo y socio de Murcia Flamenca, quien siempre que podía acudía a disfrutar del buen flamenco con su familia y amigos. Ya no está con nosotros, pero nosotros sí estamos con él; en espíritu y en el recuerdo. ¡Va por ti Mario! 

Guillermo Castro


El próximo viernes 26 de junio, Murcia Flamenca cerrará su temporada con un recital del ganador de la lámpara minera de 2014 David Lagos, acompañado del magnífico guitarrista Alfredo Lagos. Será a las 20.00 horas en el Auditorio Puertas de Castilla. 


Entradas ya a la venta en La Puerta Falsa de martes a Domingo a partir de las 18.30 horas. Colaboración 10€. (socios de Murcia Flamenca y estudiantes universitarios acreditados 8€) Para reservas escribir a murciaflamenca@hotmail.com (Obligatorio pago anticipado por transferencia bancaria)

domingo, 10 de mayo de 2015

La mirada de Inka Díaz


Si la cara es el espejo del alma, entonces Inka Díaz está llena de juego, pasión y alegría. La joven bailaora almeriense actuó el pasado viernes para Murcia Flamenca en La Puerta Falsa y acabó con todo. Comenzó la gala con una malagueña del Mellizo en la voz del interesante y buen cantaor Cristo Heredia, a la que se sumó Inka en la parte a compás, donde los aires malagueños del Breva acompañaron su baile, sonriente y dinámico, con vueltas graciosas y bonito jugueteo. Una caña con un aire dinámico, al modo de como las hacía Morente, nos trajo los ecos añejos del flamenco antiguo, cuando este cante era lucimiento de artistas como El Planeta o El Fillo. Cerró Cristo con la conocida como soleá de la babilonia, una soleá de Triana de las más complicadas por sus registros altos y su largo fraseo melódico que abordó con soltura. Por seguiriyas también se mueve cómoda la voz de Cristo Heredia, con un bonito timbre y voz larga, preparando el drama del baile del taranto, donde Inka se transforma y cambia por completo de registro expresivo; su cara, su mirada es otra; su cuerpo, también. A ratos señala estrellas en el cielo, y las mueve como si pudiera cogerlas; el caso es que en algún momento debió de coger alguna, porque estuvo acompañando su baile todo el tiempo. Y no puede evitar sonreír,  incluso en el taranto; se nota que estaba disfrutando de la noche tanto como nosotros. Inka tiene muy buen compás y su taconeo es preciso y muy rápido. Cerró por tangos, con unos movimientos de caderas que más de uno creímos ir en barco y zozobrar… 

José Bellido encara un toque por bulerías soberbio; salió el maestro de Lucía en alguna de sus falsetas, muy bien tocado el de Algeciras, pero es que José es un magnífico guitarrista, de sonido limpio, directo y virtuoso; muy flamenco. Da gusto escuchar su guitarra. Por tangos el cante de Camarón de la Isla y sobre todo Enrique Morente se hizo carne en la voz de Cristo, pasando a las alegrías, donde de nuevo Inka hizo de las suyas: jugó, se peleó, coqueteó, hizo gracias y guiños buscando la complicidad que el público ya le había dado desde la primera vuelta realizó. Pasó por el silencio y en las escobillas levanta el hombro y sigue sonriente y feliz, sabiendo que nosotros también lo estábamos pasando genial. Acaba el cuadro de pie, cantándole a Inka en la parte final del baile, perdiendo la flor que llevaba en la cabeza en una de esas vueltas frenéticas que da, y recibiendo una larga, pero que muy larga ovación que no parecía cesar, y no lo hizo hasta que el cantaor pidió silencio para dar las gracias y anunciar un fin de fiesta de despedida, en el que también intervino uno de los palmeros dándose unas pataítas por bulerías.

Una noche muy especial para Murcia Flamenca, otra más, en la que disfrutamos muchísimo. A las palmas y jaleos estuvieron Toni Santiago y Andrés Heredia, con muy buen compás. 


Guillermo Castro

sábado, 25 de abril de 2015

La madurez de Bernardo Miranda



Preciosa la noche que nos brindó Bernardo Miranda el pasado viernes. La juventud de este artista cordobés de Fernán Núñez (27 años) no es acorde a la madurez de su cante, porque tanto el color de su voz, como el dominio de los palos flamencos son propios de voces más curtidas; suerte la nuestra. 

Comenzó por debla y martinetes, para dejar claro el terreno que pisaba, gran comienzo. En la zambra quiso homenajear a Curro de Utrera y Juan Varea, y Rafael Montilla Chaparro nos dejó sus primeros lances en la sonanta. Las Malagueñas templaron algo el cálido ambiente que se había formado ya en la peña, con un público atento y generoso; Chacón y La Trini brillaron en la voz de Bernardo, que se recreaba en los tercios con melismas y cromatismos que subían y bajaban de intensidad y emoción, cerrando por abandolaos. En las soleares el maestro Enrique Morente hizo su aparición en una interpretación donde Bernardo paraba los tercios, a la forma como hacía el granaíno; giros apolaos, tercios arrebatados, cañaverales y muerte en La Habana. En las Alegrías pudimos escuchar gran variedad de estilos, algunos de ellos inevitablemente unidos al gran Camarón de la Isla; Rafael Montilla hizo de nuevo de las suyas en la guitarra, con falsetas llenas de energía y dinamismo. Llega el turno de las seguiriyas, donde rompe la voz y se desgarra, para lograr el dramatismo que requiere este palo, difícil si se quiere hacer bien sin caer en la monotonía; magnífico el cierre por cabales. Nuevo homenaje, esta vez a Fernando Terremoto en las bulerías “Luz en los balcones” y cierre por fandangos que supo a poco en el público y obligó a salir de nuevo a los artistas, una vez que habían vuelto al camerino y tras un largo aplauso. Nos regalaron unas nuevas bulerías y se marcharon con nueva ovación y merecido aplauso de lo asistentes, ya satisfechos. 

Bernardo Miranda se hizo acompañar de la guitarra de Rafael Montilla Chaparro, de toque dinámico y enérgico cuando hace falta, y sutil y dulce cuando lo requiere el cante. Entre los dos se encargaron de hacernos disfrutar de una gran noche de cante flamenco en Murcia Flamenca. 

Guillermo Castro

sábado, 11 de abril de 2015

El baile de terciopelo de Gloria Febres


Gloria Febres-Cordero (Ecuador) cuida su trabajo al extremo. La ilusión, sentimiento y energía que derrocha en el escenario se traduce en una comunicación con el público que pronto lo hace participe de su baile. Gloria lleva más de una década trabajando el baile flamenco e incorporádolo a su formación clásica y contemporánea, algo nada fácil, y el resultado es más que positivo. Lo mejor es que progresa, por lo que es muy probable que en poco tiempo perfeccione aún más su ya trabajada técnica. Comenzó el espectáculo con una buena tanda de soleares en la buena voz del cantaor cartagenero Bastián Contreras, quien en momentos nos recordaba al Borrico de Jerez. Con precioso vestido negro y gran dramatismo salió Gloria por seguiriyas, largo y complejo baile en el que pudimos ver mudanzas de una de las maestras en este estilo: Pilar López. Para levantar la pena en la que nos había sumergido la emocionante seguiriya de Gloria se pasó a unas bulerías, en las que la guitarra de Oscar Gallardo brilló con luz propia, pura delicia el dominio del compás que tiene este guitarrista, se nota que disfruta mucho con este palo donde acostumbra a incorporar complejas falsetas de Paco de Lucía que domina a la perfección. De terciopelo rojo era el vestido que Gloria tenía para los tientos, en el cual lució su mejor baile, con incorporaciones modernas en sus pasos y bellos braceos y posicionamiento que nos recordaba a Belén Maya. De nuevo Óscar nos trajo al de Lucía en la sonanta. Tangos extremeños en la recta final y cierre del baile por rumbas, sonriendo y feliz por su actuación, algo más relajada ya y con un gran aplauso y bravos del público. Quedó el cante del cierre por rumbas como antesala del siguiente palo que sirvió de nexo para el baile final. Bastián se acordó de Mayte Martín a lo Bambino en sus rumbas y nos llevó en volandas al baile final por alegrías en las que Gloria lució un bonito traje de bata de cola con mantón azul y marrón. Gloria se mostró juguetona y coqueta, como mandan los cánones en este palo, con la dificultad añadida de la bata, en un escenario que se quedaba pequeño para sus vuelos. Cerró la gala con un fin de fiesta muy ovacionado por todos y largamente aplaudido. Gran noche la de Gloria Febres-Cordero y su cuadro. Gran noche para Murcia Flamenca.

Guillermo Castro

sábado, 28 de marzo de 2015

El cante se hace llanto con Antonio Mejías

La noche del Viernes de Dolores del 27 de marzo pasará a la historia de nuestra peña como una de las más emotivas e importantes. Con algo más de medio aforo en La Puerta Falsa, el ambiente íntimo y cálido de la sala propició el milagro del duende  flamenco. Antonio Mejías (Montilla, Córdoba, 1979) se entrega con pasión al oficio del cante y lo hace fenomenal. Tiene un dominio de la voz realmente extraordinario; es capaz de entonar los tonos bajos y de subir a los tonos altos de forma envidiable, matizar con mayor o menor intensidad sin perder la afinación, romper la voz cuando quiere, o rozarla si es preciso de forma sutil, dando color a su timbre de voz. Si a eso unimos su amplio conocimiento del cante flamenco y algo de aporte personal, tenemos todo lo que se puede pedir a un artista en el escenario. Eso es lo que vimos ayer. 

Se templó al comienzo por guajiras, con bellos melismas y jugueteo con el compás. Paso a soleares de Córdoba, que enriqueció con gran gusto. Por cantiñas se acordó de Córdoba, con tonos y letras alusivas a su provincia y a sus artistas más señeros. Malagueña de Chacón y remate por fandangos de Lucena y rondeña levantó a más de uno de la silla. Unos tanguillos frenéticos llevaron a un público totalmente entregado a Cádiz. Se acordó de esta tierra con minera, cartagenera grande y taranto fosforero, muy aplaudido y cantando sin micro ya de pie. Por seguiriyas demostró su capacidad expresiva y dramatismo, con un gran manejo del vibrato en la voz; gran ovación en su cierre con el conocido estilo de Manuel Molina. Ya de pie y sin micro hizo una tanda de fandangos y cerró por bulerías donde Óscar Gallardo en la guitarra brilló en sus falsetas y dominio del compás; gran noche también la del guitarrista, hay que decirlo, con un toque limpio y preciso, una delicia. 

Aplaudió mucho, muchísimo, el respetable, que no quería que  la noche acabara y que arrancó un cante más de cierre por fandangos. Noche inolvidable, ¿se la ha perdido alguien?...


Guillermo Castro

domingo, 15 de marzo de 2015

Un torbellino


Murcia flamenca se llenó de rabia contenida, expectación y alegría la noche del sábado en un espectáculo que tuvo un antes y un después debido a los problemas técnicos y el retraso en el comienzo de la gala; pero todo mereció la pena. El baile de Rocío Garrido no es de medias tintas: lo da todo en el escenario; es de alabar la pasión que pone en cada giro, taconeo, chasquido de sus dedos; su mirada, que te atraviesa, su cuerpo menudo que se retuerce, rompe y descompone, para volver de nuevo a empezar en nuevas mudanzas y pasos, ora contenidos, ora espontáneos.  

Comenzó la gala con el cante de Anabel Castillo y la guitarra de Francis Hernández, por Tientos-Tangos, con un largo surtido de estilos para todos los gustos, muestra del buen saber y la cultura flamenca de la cantaora y el guitarrista. Pasamos al baile del Taranto, en el que Rocío no pudo brillar como ella hubiese querido y como nosotros sabemos, pues ruidos ajenos a la música formaban un molesto acople a cada taconeo de su baile, lo que causó gran molestia e incomodidad, teniendo que prescindir de algunas de las partes de su baile. Por peteneras suavizó Anabel la salida rabiosa de la bailaora, con diversos estilos entre los que pudimos escuchar el de “La Rubia” y un final por malagueñas a compás, como se hacían a finales del siglo XIX. Fandangos libres en varios estilos continuaron el recital, con un magnífico papel del guitarrista, quien nos obsequió con bonitas falsetas y trémolos.

Por cantiñas introdujo Anabel el siguiente baile de Rocío, quien se sacó la espina del baile anterior con gusto. Hay que mirarla bien sus vueltas y giros, de admirable precisión; sus escobillas, su rápido y bien marcado taconeo, su espalda, su cuerpo, sus brazos. Tuvo tiempo de recogerse el delantal y de recordarnos a Carmen Amaya con unos pitos marca de la casa. Por Bulerías pudimos escuchar de todo en la voz de Anabel, incluidos temas de Raphael o Alaska aflamencados, en una larga tanda que preparaba el final por fiesta al que se sumo de nuevo Rocío, feliz y suelta.

Magnífico recital y lleno en La Puerta Falsa, sala que nos acoge con paciencia a pesar de los odiosos retrasos, más habituales de lo que quisiera uno, ¡y mira que nos cuidamos de ello! Pero a veces es que no puede ser…

Guillermo Castro