domingo, 21 de abril de 2019

VI Concurso de Cante Murcia Flamenca

Ya está en marcha la convocatoria de nuestro VI Concurso de Cante. Y lo lanzamos con el sensacional cartel que ha realizado Antonio Soriano Puche para esta edición.



Más información en la pestaña específica de este blog y en nuestro evento de Facebok: 


https://www.facebook.com/events/2128147607299308/?active_tab=about

domingo, 7 de abril de 2019

Siempre Jerez

Murcia Flamenca hace todos los años un gran esfuerzo organizando un recital con artistas de importante calado dentro del panorama flamenco. Jerez es siempre una baza segura en estas lides, por la cantidad de cantaores que atesora y sobre todo por la calidad de estos. Ezequiel Benítez (1979), del barrio de Santiago, es un buen ejemplo. Este joven cantaor poco conocido en tierras murcianas es fiel representante de la escuela jerezana de cante, donde destacan tercios más recortados y una rítmica y compás muy especial. Ezequiel se hizo acompañar de la guitarra de guitarrista de Chiclana Joselito de Pura, un complemento perfecto para su cante, por su toque de sabor añejo y buen compás.
 
Comenzó el recital por tientos, marca de la casa, Jerez en estado puro, seguidos de alegrías y soleares en un aire cercano a la bulería, con las que comenzamos a calentar nuestra ansia de buen flamenco. Joselito le hizo unas falsetas que llevaron el cante de Ezequiel a tercios cada vez más valientes. Se acordó de Vallejo con María Magdalena, por bulerías, canción que presentó haciendo hincapié en la necesidad de que la juventud actual escuche música flamenca poco conocida, lo que le ha llevado a poner en marcha su proyecto “Quimeras del tiempo”, disco en el que recupera cantes poco cultivados actualmente. Siguió con Fandangos personales en diferentes estilos, que dieron paso al Jerez más señero, arrancando uno de los aplausos más largos de la noche, síntoma de que el público estaba muy a gusto. No era para menos. 
En las seguiriyas se dejó el alma, desgarrando tercios muy sentidos y dolientes, con un cierre de cambio de gran dificultad que resolvió muy bien y donde brillo especialmente la guitarra de Joselito. Cerró el recital con una larga tanda por bulerías, donde tuvieron cabida los fandangos. Se puso en pie en este palo, donde también se dio su pataíta, arrancando las risas del personal, sobre todo con algunas letras  de contenido muy jocoso. 
Se nos hizo muy corto, lo normal en estos recitales donde uno disfruta como un niño, escuchando una voz muy bien templada y afinada y una guitarra de las que hay pocas con ese color tan especial. Un auténtico placer para los sentidos.

Guillermo Castro

domingo, 10 de marzo de 2019

El verso hecho arte



Lucía de las Casas tiene arte, y mucho. En el día de la mujer del pasado viernes 8 de marzo, esta artista se encargó de sentar magisterio en al arte del verso. ¿Cómo debe recitarse la poesía?, pues acudan a verla y lo sabrán, tendrán buena muestra, porque es experta. La sencillez con la que brotan los versos de su personalísima voz va en sintonía con la capacidad expresiva y comunicativa que tiene. Tanto en el drama, como en la comedia, el cambio de registro de Lucía es sensacional. Ella lo hace muy fácil, pero créanme, no lo es. Hacer verso en consonancia con lo que hay que expresar, sin que se note ese insufrible “soniquete”, es de lo más complicado en un escenario. Ella lo hace posible. Es un milagro. 

Pudimos escuchar una selección de poemas de Rafael de León, una de sus principales referencias, con “Te necesito”, “Hora”, “Para toda la vida”, “La Viuda Enamorada”, nada más propio para el día, un emocionante y crudo relato sobre la mujer y su papel en la sociedad. “La profecía”, tierno amor infantil que recitó sin música. Federico García Lorca es otro de sus admirados, de quien rescató “La Verdad” o el “Monólogo de las Flores” y el Prólogo de Doña Rosita la Soltera. De Manuel Benítez Carrasco nos regaló el divertido “Juerga en el cielo”, por donde aparecen desde Ramón Montoya a San Pedro, Santa Teresa, San Cristóbal, los duendes de Andalucía, tercios de fandango, La Mercé por bulerías y Chacón por Caracoles, en un tablao de la gloria muy flamenco. Finalizó con “Duermes” un poema de la prolífica artista de Almonte Carmen montero Medina, quien estaba en la sala, y como bis, un bailecito en rock´n´roll. 
Lucía de las Casas vino acompañada de la siempre acertada y sensible guitarra de Raúl Castro (guitarra española, flamenca y acústica) y de los buenos teclados de Esteban Romero, quienes arroparon excepcionalmente su voz en una propuesta escénica original y sencilla, la cual contó con la luminotecnia de Aga Martínez. Pleno disfrute el de Murcia Flamenca en La Madriguera en el Día internacional de la mujer en cual se reivindicó, de viva voz, la igualdad de género entre sexos.
Guillermo Castro

sábado, 2 de febrero de 2019

Beatriz Rivero, la elegancia en el silencio


Como decía el malagueño Serafín Estébanez Calderón El Solitario al respecto de la importancia de Sevilla en esto del baile […] Sevilla es la depositaria de los universos recuerdos de este género, el taller donde se funden, modifican y recomponen en otros nuevos los bailes antiguos, y la universidad donde se aprenden las gracias inimitables, la sal sin cuento, las dulcísimas actitudes, los vistosos volteos y los quiebros delicados del baile andaluz. Pues eso es lo que nos encontramos el pasado viernes en las tablas de Murcia Flamenca, una bonita lección de baile de escuela sevillana de la mano de Beatriz Rivero y su cuadro flamenco.
Comenzó Marta la Niña cantando por malagueña, la de la Peñaranda, rematada con dos estilos valientes a compás abandolao que sirvieron para calentar el ambiente de nuestra peña, a la que acudió bastante público esta noche. Una bonita introducción por minera en la guitarra de Daniel Mejías sirvió para dar entrada al baile del taranto, fundiéndose en la oscuridad de la sala, mientras Marta le cantaba una cartagenera a Beatriz, quien desgranaba bonitos arabescos en sus brazos. Realizó un taranto personal, muy bien trenzado y plantado, con partes de baile en silencio que fueron una delicia de elegancia y belleza, lo mejor de la noche, rematando con un magnífico final por tangos.


Soleá por bulerías dieron la posibilidad para el lucimiento del cante, donde Marta se mueve bien, con ecos que nos traía recuerdos de Fernanda y Bernarda de Utrera. Por alegrías continuó el baile, con mantón, como manda la escuela. Beatriz supo moverlo con ligereza, y usarlo para adornarse, dar luz y color, recordándonos a las Inmaculadas de Murillo. Realizó el baile completo con maestría, gracia y donaire, demostrando su dominio y dando muestras de que ya es una muy buena bailaora y que lo será aún más -intuimos-, pronto. 
 

Se terminó la gala con una tanda de fandangos y un fin de fiesta por bulerías en el que Marta se dio su pataíta, cerrando Beatriz el cuadro. Se aplaudió largo e intenso, como merecían los artistas.

Guillermo Castro 



domingo, 13 de enero de 2019

Julián Pérez Paéz y el frío negro en Poetas y Flamencos


Conocemos a Julián Pérez Páez desde hace muchos años y hay que admitir que como el buen vino, gana con los años. Hay que reconocerle, al menos ya, un buen reserva, con cuerpo, matices afrutados en las notas agudas, sin pasarse de vainilla, cueros en los graves y buen fuelle en la graduación alcohólica de los medios. Como buen amante del arte, el cantaor murciano sabe adaptar con gusto letras de poetas como Miguel Hernández o Pedro Cobos, algo que le da al cante un aire nuevo, al no escuchar las mismas letras de siempre. A esto sumamos su inquietud por realizar un flamenco más moderno, partiendo de la tradición, donde Enrique Morente es su principal referencia. Vino acompañado de la guitarra de Antonio Ferrándiz “Tomson, quien supo estar a la altura del evento, y no era fácil, dado el amplio y complejo repertorio que pudimos escuchar.
Comenzó por tonás y martinetes, prosiguiendo congranaínas de Chacón. Aún con la voz fría, pero bien templado, abordó uno de los estilos más conocidos del jerezano, enlazando con una adaptación de la danza Nº5 de Granados, como si fuera natural terminar con esta maravillosa pieza del pianista leridano; al pelo. Continuó con un aire de bulerías en tono menor con la famosa letra de Atahualpa Yupanqui, “Los ejes de mi carreta”; gran acierto. La colombiana “Tiro tire”, de uno de los discos más interesantes -¿y cuál no?- de MorenteSacromonte, nos brindó una sonrisa en el primer tercio del recital. 
Malagueña de Chacón, un clásico, el de las “campanas”, que en voz de Julián sonó fresca y se remató con diferentes fandangos con toque abandolao, entre ellos uno desgarrado de Granada para cerrar la tanda. Tientos muy libres en compás le dieron a Julián la oportunidad de recrearse en el cante, con aires chaconianos y de Pastora en los tangos de cierre.




Ausencia, adaptación muy emotiva de un poema Miguel Hernández, sirvió como homenaje a sus amigos, algunos ya desaparecidos, en aire de bulerías y cadencias morentianas. Alegrías con “El rayo que no cesa” de Miguel Hernández, que fueron seguidas por otros estilos clásicos, juguetillos, y remates de aire gaditano con letras de Pedro Cobos. De nuevo Miguel Hernández por bulerías con remate de “cielito lindo” a la manera de La Niña de Los Peines. Cerró por fandangos, en pie, como todo el público que acudió a La Madriguera, el cual aplaudió largo y con fuerza, no era para menos, tras la generosa y maestra muestra flamenca de los dos artistas.
Como premio nos regalaron uno de los temas más bonitos que creara Enrique Morente a partir de textos de Leonard Cohen: “Sacerdotes”, del emblemático disco Omega rematado con “Aunque es de noche” tema igualmente morentiano basado en un poema de San Juan de la Cruz. 
Magnífica, la noche del pasado viernes, en la que el frío negro que rodeaba las tablas de Murcia Flamenca no nos dejó heladosni con escarcha, más bien en el punto de rocío necesario para que el arte desagüe con facilidad en gotas de flamencura de bodega bien curada.  
Guillermo Castro

sábado, 15 de diciembre de 2018

Manuel Luna reinventa la tradición oral



Bien es sabido por los estudiosos del folclore que gran parte del flamenco ha bebido de las fuentes de la música de tradición oral. El musicólogo y folclorista Manuel García Matos ya lo constató en sus estudios, aún desconocidos por muchos, mostrando las fuentes musicales que vinculaban lo popular y lo flamenco. Desde nanas que recuerdan a soleares, hasta cantos de labor que son tonás, y jotas que tornan en alegrías al toque de guitarra por alegre. Por no hablar del amplio árbol de los fandangos y malagueñas.


Otro Manuel, Manuel Luna, también gran experto en el campo del folclore, la antropología, y la vez músico, se encargó el pasado viernes de dar buena muestra de su inquietud por mostrar las cercanías entre estas músicas que se dan la mano con frecuencia. Con un repertorio cuajado de seguidillas parrandas, seguidillas peretas que mezcló con seguiriyas, pardicas y seguidillas castellanas dejó clara la amplitud de este género de canto, música y baile, muy extendido por toda la península. Dentro del género de las tonadas, tuvo tiempo para los cantos de trabajo, en forma de cantos de siega y tonadas norteñas, que son base de tonás y martinetes flamencos cuando se estilizan y aflamencan. La amplia familia de los romances  es otro de los más importantes caudales de músicas que van y vienen de norte a sur, por caminos pastoriles como la ruta de la plata, por donde muchas músicas romancísticas circularon siglos atrás. Hubo tiempo para la jota, el género de música popular más extendido en nuestro país que, en forma de alegría-jota, mostró dos caras de una misma moneda, en la que hubo sitio  incluso para un rap.  Terminaron con un clásico ya de Manuel Luna Desde Totana al Puerto Lumbreras.  Se pidió un bis y fue concedido con la canción La Morita cautiva y otro tema extra.
Hubo mucho aplauso, no fue para menos, ya que fue un concierto entrañable el de Manuel Luna junto a la siempre acertada guitarra de José Antonio Aarnoutse y el buen contrabajo de Pablo Orenes. La noche acabó tarde, ya que nos quedamos unos cuantos, guitarra en mano, continuando la fiesta. Se bailó, se tocó, se cantó y se bebió mucho vino.

Guillermo Castro

sábado, 24 de noviembre de 2018

Jerez añejo

Jerez es actualmente el centro del cante flamenco debido a la amplia nómina de cantaores y guitarristas que están vinculados a esta ciudad flamenca. De allí salieron figuras como Antonio Chacón, La Serneta, El Garrido, Manuel Torres, Juanito Mojama, La Paquera, los Morao, Cepero, Parrilla… Actualmente disfrutamos de una gran cantera de jóvenes artistas, como es el caso de Juan Lara “Niño Juanete”, vinculado a los Moneo, quien pasó este viernes por las tablas de Murcia Flamenca, acompañado de la sonanta del también jerezano Antonio Jero, quien recoge la tradición de Rafael del Águila, gran maestro de la escuela de toque jerezana.
Con un recital de corte clásico y estilos básicos, desgranaron un repertorio cante añejo, de puro sabor a Jerez, comenzando por tientos rematados con tangos, y siguiendo por soleá, con estilos de la Serneta y cante y toque recortado. Se revolvieron las tripas por seguiriyas y se acordaron de Manuel Torres en el taranto, que fue cerrado con cartagenera de Chacón. Larga tanda de fandangos donde brillaron los arabescos en la guitarra y cierre de gala por bulerías que motivo largo aplauso y despedida por bulerías de nuevo.

Guillermo Castro