sábado, 24 de noviembre de 2018

Jerez añejo

Jerez es actualmente el centro del cante flamenco debido a la amplia nómina de cantaores y guitarristas que están vinculados a esta ciudad flamenca. De allí salieron figuras como Antonio Chacón, La Serneta, El Garrido, Manuel Torres, Juanito Mojama, La Paquera, los Morao, Cepero, Parrilla… Actualmente disfrutamos de una gran cantera de jóvenes artistas, como es el caso de Juan Lara “Niño Juanete”, vinculado a los Moneo, quien pasó este viernes por las tablas de Murcia Flamenca, acompañado de la sonanta del también jerezano Antonio Jero, quien recoge la tradición de Rafael del Águila, gran maestro de la escuela de toque jerezana.
Con un recital de corte clásico y estilos básicos, desgranaron un repertorio cante añejo, de puro sabor a Jerez, comenzando por tientos rematados con tangos, y siguiendo por soleá, con estilos de la Serneta y cante y toque recortado. Se revolvieron las tripas por seguiriyas y se acordaron de Manuel Torres en el taranto, que fue cerrado con cartagenera de Chacón. Larga tanda de fandangos donde brillaron los arabescos en la guitarra y cierre de gala por bulerías que motivo largo aplauso y despedida por bulerías de nuevo.

Guillermo Castro

domingo, 28 de octubre de 2018

Javiera de la Fuente revive a Fernanda Romero


Cada vez más artistas jóvenes recurren a la investigación para realizar nuevas propuestas artísticas. Nada mejor que echar una mirada atrás para tomar impulso e ir hacia delante;  a veces es la única forma de avanzar. La chilena Javiera de la Fuente es una flamenca afincada en Sevilla desde hace casi diez años, a quien su pasión por el flamenco la obligó a cruzar el charco y empaparse del baile en la mejor escuela del mundo. Su interés por la figura de la bailaora Fernanda Romero ha sido el detonante del espectáculo Fernanda Romero y el drama de una realidad sur, presentado con gran éxito en las tablas de Murcia Flamenca el pasado viernes. 
Utilizando un hilo narrativo basado en la vanguardia escénica que unió teatro y flamenco desde los años 60, la bailaora fue explicando y a su vez dramatizando la importancia de Fernanda Romero como bailaora en propuestas escénicas arriesgadas, donde lo ritual y el drama marcaron un antecedente muy importante para proyectos posteriores como “Teatro Estudio Lebrijano” o “La cuadra de Sevilla”. Hoy en día la figura telúrica y desgarradora de Fernanda Romero permanece casi en el olvido, salvo la herencia de su taranto bailado con crótalos, algo que Javiera se encargó de recalcar, señalando la importancia de un legado que debe estudiarse, y al que es difícil acceder, debido a la falta de documentos visuales de sus creaciones teatrales. El estreno de la importante propuesta escénica “La Oración de la Tierra”, creada por Jiménez Romero y el director escénico Francisco Díaz Velázquez, estrenada en el 12 de diciembre de 1972, rompía con las convenciones del género. Escrita en verso libre, utilizaba estructuras paralelísticas propias de los salmos y otras obras de tipo ceremonial. El papel protagonista recaló en Fernanda. Imágenes, colores, sonidos, ritmos, gestos y olores remitían al subconsciente del pueblo andaluz, en un montaje donde la plasticidad de la escenografía, con cirios, braseros y ambiente funerario, dominaba el ambiente. 
Javiera supo trasladarnos a ese rito, recreando la escena que “Oración” planteó en su tiempo, aprovechando a su vez los documentos investigados en forma de recortes de prensa, fotos, reseñas periodísticas y filmaciones sobre esta artista que se iban intercalando entre la narración, el cante flamenco, el toque de la guitarra y, cómo no, el baile flamenco. Porque Javiera baila, y muy bien. Por soleá introdujo su espectáculo y se explayó con soltura más tarde en los tangos, con unos movimientos de cadera que nos quitaron el hipo, soltándose el pelo y pasando más tarde a una dramática seguiriya, negro sobre negro en el vestido. Tuvo tiempo hasta de cantar por peteneras, y también una bella canción chilena de Violeta Parra “ay ay ay…”; aún recordamos el estribillo. Se hizo acompañar del buen cante de Cristina Tovar y el certero toque de Miguel Pérez, que fueron el sostén necesario para llevar a buen término su difícil montaje, en el que a la vez que explicaba, desgranaba su baile y su drama. Lo hizo muy bien, faltándole en ocasiones el aliento. 
Tras la actuación disfrutamos de un entretenido coloquio con los artistas, quienes tuvieron la generosidad de conversar con el público de nuestra peña y responder a las preguntas inquietas de los asistentes. Todo un detalle. 


Guillermo Castro

sábado, 15 de septiembre de 2018

En volandas con Alberto López trío. Un lujo.


Alberto López es ya un guitarrista del mañana; pero hoy. El dominio que muestra de nuestro instrumento llamado guitarra es admirable. Sus 27 años de juventud significan que aún se hará más grande, por lo que auguramos un gran porvenir al guitarrista de Granada, quien también tiene gusto en la composición de sus músicas. Se hizo acompañar de la guitarra del murciano Blas Martínez, conocido y amigo de nuestra peña, quien también muestra un importante progreso artístico desde que se instaló en Sevilla. A la percusión estuvo Lito Mánez, bien plantado y con mucho gusto en su papel.
Comenzó Alberto con dos solos de guitarra, una granaína, donde es notoria la estética de Vicente Amigo, una de sus influencias más claras, y una soleá, que sirvieron para aplacar los nervios del comienzo y entrar con más empaque en la zambra, donde en tono de rondeña, se sumó el resto de la formación. Los tanguillos trajeron aires salineros y brillantes falsetas, con veloces alzapúas y enérgicos trémolos de pulgar. 
Uno de los estilos que es piedra de toque de cualquier guitarrista que se precie son las bulerías. Alberto López las tiene bajo control. Domina el compás de forma envidiable: contratiempos, resoluciones anticipadas, silencios… todo lo que se pueda hacer él lo hace. Sigue en este palo las bases sentadas por Paco de Lucía, otra de sus influencias claras (y quién no suena a Paco…). Sabe usar las dinámicas con gusto y además toca limpio, muy limpio y con energía, por lo que la intensidad no decae. La Taranta nos trae los aires de la tierra, toque en el que Alberto se aleja de la forma tradicional de los toques de levante, adentrándose en una composición bastante libre y moderna, dentro de las formas heredadas del cordobés Vicente Amigo. Un brillante trémolo y un final acompasado dieron muestra del buen gusto de Alberto en esta composición. Tientos, o más bien casi tangos lentos, en tono de granaína, explotaron nuevas tonalidades en este toque poco cultivado en la guitarra solista. Fue una de las interpretaciones más interesantes y bellas de la noche. 
Las Alegrías en tono de La, plenas de virtuosismo flamenco, gustaron a rabiar. El juego de contratiempos, glisandos y camaradería entre los músicos sirvieron para contagiar al público de un estilo flamenco lleno de optimismo, con bonitas modulaciones y complicadas escalas y alzapúas. La interpretación de Zyriab, en homenaje a Paco de Lucía, fue como si pudiéramos sentir al maestro de Algeciras. Alberto le tiene tomada la medida a la forma de tocar de Paco, haciendo suyo este ya clásico tema flamenco. Terminó la gala por Tangos, toque que se hizo en una tonalidad poco habitual para este estilo (Do#), sacando el máximo partido armónico que puede ofrecer una guitarra moderna como la de Alberto López.
Un lujo el concierto de anoche. Realmente gozamos de la guitarra flamenca, en un recital que es poco habitual en las peñas, y que debiera programarse más. Comenzamos nuestra nueva programación en volandas, con uno de los mejores conciertos que hemos tenido en nuestra historia flamenca.  

Guillermo Castro

sábado, 14 de julio de 2018

domingo, 10 de junio de 2018

La Verdad desnuda de Hortensia Laencina

La artista murciana Hortensia Laencina presento ayer en Murcia su espectáculo La verdad desnuda, toda una declaración de intenciones la de esta joven artista recién licenciada por el Conservatorio Superior de Danza de Málaga dentro de la especialidad de coreografía, quien ya apunta buenas ideas a la hora de construir su espectáculo. La unidad temática giraba en torno a una bailaora que desnuda su vida en el escenario; un viaje flamenco en el que no hay posibilidad de esconderse. Todo transcurre sobre las tablas, como el flamenco mismo. Hortensia cambiaba sus atuendos en el escenario, que hacía las veces de camerino abierto, donde un improvisado perchero, una silla y una maleta hacían las veces de decorado y apoyo escénico. Una propuesta muy inteligente. 

La entrada del público se produjo mientras los artistas parecían estar calentando, afinando, discutiendo los últimos detalles en el mismo escenario. Tras la presentación del programador de Murcia Flamenca, quien agradeció la asistencia del numeroso público congregado, comenzó por tangos el cante de Agustín Garnés, con la guitarra de Tano Moreno en tono de rondeña, artistas también de esta tierra. Hortensia sale con bata de cola por alegrías, quien tras los primeros pasos, se templa, y se quita el vestido, luciendo pantalón, realizando el baile completo en partes bien diferenciadas. Le gusta bailar en silencio, sin acompañamiento, y demuestra tener claro lo que quiere, ya el baile por alegrías con pantalón no es lo habitual en este estilo, donde suele lucirse la bata de cola y el mantón, en un alarde visual que no entra en el montaje de la murciana. 


Bulerías, un solo de guitarra magnífico a cargo de Tano Moreno, nos hizo sentir la fuerza de este estilo flamenco en los dedos del guitarrista cartagenero. En momentos apareció el maestro Paco, con algunas falsetas adaptadas del tema cantado en “Almonte” del disco Zyriab. Una delicia escuchar a este guitarrista de toque limpio, virtuoso y de magnífico compás.

Mientras, Hortensia se preparaba para el próximo baile, unas seguiriyas en tono de rondeña, que comenzaron con el buen cante de Agustín, con martinetes y debla. La bailaora, mano en el bolsillo de su pantalón, trenzó un bonito y dramático baile que arrancó largos aplausos del respetable.

Malagueña de Chacón y malagueñas del Breva marcaron el último impase de la noche, en el que la bailaora murciana de nuevo cambió su vestuario para el fin de fiesta por bulerías, el cual estuvo marcado por el original vestuario, con falda corta y corto delantal puesto de lado, cubriendo solo el lateral de sus piernas y cintura. Un top cubría su pecho, y terminó bailando sin zapatos, recogiendo en su final la maleta y vestidos que había traído en su trayecto flamenco, despidiéndose de todos con una larga ovación, acorde a su buen hacer en el baile que nos había regalado esa noche. Contamos además con la presencia del bailaor internacional Juan Ogalla, quien fue reclamado por Agustín para que hiciera palmas en las bulerías y el fin de fiesta, donde también se subió Israel, amigo de Tano Moreno.

Murcia Flamenca se despide hasta septiembre y agradece a todos sus socios y amigos la asistencia y apoyo que muestran a la asociación. Igualmente da las gracias a La Madriguera por acogernos en su local y por su ayuda y promoción de la cultura flamenca en la ciudad de Murcia. ¡Feliz verano flamenco. Nos vemos en septiembre! 

Guillermo Castro








domingo, 29 de abril de 2018

Sonia Miranda, magisterio de cante

Murcia Flamenca siempre procura lo mejor para sus socios y público amigo que se acerca a sus tablas a disfrutar del flamenco. El pasado viernes tuvimos una de las mejores galas de cante de esta temporada. La voz de Sonia Miranda (Isla Mayor, Sevilla) está en un momento de madurez magnífico, conoce y domina los cantes más jondos del flamenco, y su capacidad de transmisión es muy grande. Emociona y transmite desde el primer tercio del cante y eso no es fácil. No repite estilos, algo al alcance de unos pocos, quienes mudan letras pero no variantes. Vino con la guitarra del almeriense Antonio Luis López, un tocaor largo, de muy buen gusto, sabio en su faceta de acompañante y virtuoso en las falsetas, una delicia. 
Comenzó el recital por granaínas, con los estilos que el gran Don Antonio Chacón nos legara en forma de granaína corta y larga, en ese orden, bien templadas en la voz de Sonia, que llega con facilidad en los tonos altos y bajos y en la modulación de la intensidad, toda una piedra de toque de quien se precie como buen cantaor en estilos libres de compás. Tientos – tangos nos trajeron el buen compás, donde las falsetas de Antonio hicieron el contrapunto perfecto al cante de Sonia, que se acordó de Pastora y Triana en sus tangos de Frijones y Jerez en los tientos. Soleares de los alfareros de Triana, cante grande, solo al alcance de unos elegidos. Estos cantes de Triana se distinguen por sus complicadas entonaciones en los agudos, con imponentes subidas y descenso hacia los graves que requieren de amplio registro de voz y de una afinación perfecta para abordarlos correctamente y además ajustarlos al compás de la soleá. Todo un alarde el de la sevillana, quien fue capaz de erizar el vello del que suscribe, algo que ocurre en muy pocas ocasiones.
Farruca, cante poco interpretado si no es para el baile, llegó en el ecuador del recital. Se agradece escuchar de vez en cuando otros cantes como éste, que se formaron muy a finales del siglo XIX, antes de que surgiera el baile que creara el gran Faíco con la guitarra de Ramón Montoya. Fue cantada con soltura y muy buen gusto. Alegrías, en una larga tanda de estilos, nos trajeron aires gaditanos y de Córdoba entre otros, con virtuosas falsetas del almeriense, todo un disfrute. El dramatismo de la seguiriya nos transportó de nuevo a aires trianeros, con reflejos del cante de Antonio Mairena. Finalizó el recital con unas largas bulerías, donde salieron entre otros Camarón de la Isla, el cuplé del “compromiso”, el Tomate y Moraíto en las falsetas. 
Aplaudió mucho el público, en pie, entregado al cante de Sonia y Antonio, quienes dieron muestra de su magisterio en el cante y el toque flamenco.

Guillermo Castro 

domingo, 15 de abril de 2018

A tu vera


Carmen Doorá presentó el pasado viernes Josefina la cantante un nuevo espectáculo en las tablas de Murcia Flamenca donde el flamenco se daba la mano con otras músicas, y en el que también tuvo cabida la dramatización y la escenografía, dentro de una representación con un hilo argumental basado en el cuento de Kafka Josefina la cantora. La cantaora murciana afincada en Barcelona daba vida a la diva “Josefina”, artista admirada y criticada en su entorno, un pueblo de ratones, a través de conocidas interpretaciones de cantantes femeninas como Édit Piaff (“Ne me quitte pas”), Nina Simone (“Feeling good”), La Lupe (“Puro teatro”), Chavela Vargas (“Tomate esta botella conmigo”), Oum Kalthoum (“Ghani li cheway cheway”), Lola Flores (“A tu vera”, o “a tu lado”) o la Niña de los Peines, con sus peteneras. La versátil voz de de Carmen supo amoldarse a diferentes registros y estilos, interaccionando con el público, sobre todo en su parte final, en la que la ficción se mezclaba con la realidad, con diálogos reflexivos en torno al arte, el sentido de la vida , la felicidad, el futuro, el liderazgo, la manipulación o la muerte.
Fotografía: Bernardo Sáez
Los arreglos musicales a cargo del guitarrista Rafael Fernández y la percusión de Ángel Dorao dieron soporte al canto de Carmen Doorá por medio de boleros, ritmos de tangos, aires de alegrías, rancheras, peteneras, tarantas… un espectáculo diverso, entretenido e inteligente que necesita aún rodaje, pero que merece la pena de ver si lo tienen a tiro. Muy cuidada igualmente la luminotecnia y narraciones con voz en off (María Vera). Fue una bonita noche que nos hizo sentirnos muy a la vera de Carmen y su espíritu artista y creativo. 

Guillermo Castro